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lunes, 4 de marzo de 2019

Territorios Libres

Islas Eneas

Un conjunto de cinco islas es lo que quedó de Bulgaria, Grecia y Turquía después de que el nivel de las aguas subiera y el Mar Negro se juntara con el Mediterráneo. Originalmente pertenecieron a la región de Talos, y durante mucho tiempo fue un importante centro de conexión entre Talos e Isaur. De hecho, antes del despertar de los Dioses Elementales, Eneas estaba considerada como "El Puerto de Talos", ya que por entonces la capital se encontraba en el el interior del continente y casi toda la actividad comercial marinera del Mediterráneo dependía de Eneas.


A finales del siglo I D.D. Eneas poseía una enorme flota mercante y controlaba casi la totalidad del tráfico de esclavos del Imperio, siendo por entonces la encargada de su educación en diversas escuelas, en las que se cometían verdaderas crueldades y abusos. El número de humanos en Eneas llegó a superar al de los dragones en 15 a 1, aunque estuvieran cargados de cadenas. Sin embargo, en el 203 D.D. Eneas vio cumplido uno de los peores miedos de los dragones. Sufrió uno de los mayores motines jamás vistos en la historia Imperial, en el que cientos de esclavos traicionaron a sus amos y rompieron sus cadenas para exigir su libertad, y en el que el General de Eneas fue brutalmente asesinado y mutilado con armas de jade ilegales. Ni siquiera los dragones, viéndose superados con creces en número, fueron capaces de sofocar la rebelión, viéndose obligados a abandonar prematuramente las islas.

Los esclavos se armaron y parapetaron en sus islas, exigiendo al Imperio su independencia. Durante varios meses de aquel año las fuerzas de los dragones trataron de recuperar el control de las islas, pero los enienses conocían bien sus tierras y, además, contaron con la ayuda de los piratas y lobos marinos que durante años habían estado saqueando y atacando los cargueros Imperiales. A parte, las Islas Eneas constituían un importante punto estratégico en demasiados sentidos como para reducirlas a cenizas, aunque muchos desearon hacerlo en su momento.
Finalmente el General Kael y el Consejo de los Cinco lograron llegar a un acuerdo con ellos, pactando que les permitirían tener su "libertad" y su independencia a cambio de mantener acuerdos y rutas comerciales, pues su situación seguía siendo de vital importancia para La Reina Madre. Los enienses aceptaron a cambio de ningún dragón pisara o sobrevolara nunca las Islas Eneas.

Desde entonces, Eneas fue considerado un pueblo libre, con formas de vida humildes basadas en la agricultura, algo de ganadería pero, sobre todo la pesca y el pillaje; pues Eneas se rebautizó como "las islas pirata", ya que la condición que los piratas impusieron a cambio de su ayuda durante la separación del Imperio fue que sus puertos fueran de libre acceso para la Hermandad Pirata y que no les hicieran pagar impuestos por atracar en ellos. Eso implica que Eneas se ha llenado también de humanos piratas, delincuentes y prófugos del Imperio que corrieron allí a esconderse.



Así pues, en la actualidad las Islas Eneas son consideradas territorios libres, en los que las leyes, costumbres o cultos relacionados con la Reina Madre no tienen cabida. Para ellos lo más importante es su libertad, y antes de cortarían la cabeza que regresar a las manos de los esclavistas o a volver a doblegarse bajo la ley Imperial.
En estas tierras los dragones tuvieron el paso vetado durante más de un siglo, de hecho se les detestaba y se les consideraba opresores, monstruos tiranos y enemigos; por lo que no se permitía que pisaran o permanecieran en las islas, llegando incluso a matarlos sin miramientos si se atrevían a entrar. Tampoco los habitantes humanos o híbridos del Imperio eran bienvenidos, pues se les consideraba como ovejas estúpidas y obedientes, incapaces de ver la verdad que tenían ante sus ojos. No obstante, se sabe que durante mucho tiempo Eneas acogió y ayudó a los miembros de la Resistencia que necesitaban huir o esconderse del Imperio y, posteriormente, que también se diera refugio a los híbridos perseguidos por la Inquisición.

No obstante, tras la caída de la Reina Madre, los enienses lograron acordar con los últimos miembros de la Resistencia que se permitiera el acceso a los dragones que participaron en La Última Rebelión o que desertaron de las fuerzas Imperiales con la condición de que se convirtieran al Elementalismo eniense y jurasen su fe a los Dioses Elementales. Por el momento, las leyes enienses obligan a los dragones a llevar pulseras de jade para que no se transformen en sus territorios, haciéndoles vivir como humanos. Si rompen la norma, son inmediatamente expulsados o, incluso, perseguidos y ejecutados.

Similitudes con el Imperio del Fuego

En Eneas (gentilicio: eniense) se hablan casi todos los idiomas conocidos del Imperio, aunque debido a su cercanía con Talos, el taloniense es el más común. También comparten el sistema de moneda (cobre, plata, oro), y costumbres similares, hundidos en un estilo de vida medieval muy influenciado por el mar. Casi toda la tecnología de la que disponen también es heredada, copiada o robada de los territorios que rodean las Islas.

Lo mismo se aplica a otras costumbres culturales, como la falta de pudor, el calendario, el clima y las bases educativas, ya que comparten los mismos libros y conocimientos que el Imperio del Fuego.

Diferencias con el Imperio del Fuego

Las gentes de Eneas intentan educar a sus descendientes, aunque todavía queda bastante población analfabeta. Se especializan sobre todo en la navegación, de hecho se les reconoce como unos excelentes marineros y navegantes.
Como no cuentan con ruinas explorables, todo lo que tienen y encuentran respecto a libros, educación, conocimiento, etc; son las cosas que roban, intercambian o comercian con el Imperio así que, aunque les pese, no tienen acceso a mucha tecnología prohibida ni a conocimientos del Antes del Despertar. Para ello tienen que viajar al continente y buscar bajo su propia cuenta y riesgo. Por eso los chatarreros son más que bienvenidos en Eneas, pues se les considera como unos maestros de los que poder aprender.

Cada isla de Eneas está regida por un Clan, y cada Clan está regido por un Jefe (Pnj de la administración). Los dos clanes más grandes, regentes de las islas principales, son el Clan Neo y el Clan Mereo. Los tres clanes menores son el Clan Rüzgar, el Clan Toprak y el Clan Atës. De ellos, Neo y Atës son los que han demostrado más tolerancia con los dragones y los híbridos. El resto siguen teniendo sus reticencias, en especial el clan Mereo, que desde los inicios se ha negado a permitir la entrada de los dragones, aún con todas las condiciones impuestas.

En Eneas no hay acceso a la Red Imperial para los dragones, así que deben conectarse a la Red Libre para no caer en la locura.


Debido a la cantidad de esclavos que en su día pasaron por Eneas, su pueblo ha sufrido un ligero mestizaje, predominando las pieles mulatas, morenas u oscuras. Son comunes los tatuajes de henna, las escarificaciones y los piercings. Las vestimentas son una mezcla entre la moda taloniense y la isaurita, aunque en general no llevan muchas capas de ropa.

Son un pueblo guerrero, motivo por el cual el Imperio los considera "salvajes". Tanto hombres como mujeres saben luchar, y está permitido portar armas y armaduras para quienes puedan pagarlas (o robarlas).
Igualmente, los enienses son conocidos por ser un pueblo elementalista bastante fanático. No en vano fueron los primeros en construir un Templo Elemental en Isla Neo para poder adorar debidamente a los Dioses Elementales. La religión elementalista es obligatoria en Eneas, y no ser practicante puede ser motivo de desconfianza y sospecha. Son muchos los que dedican sus vidas al servicio de los Dioses, haciendo también así un servicio a la comunidad de su isla.
  • Los elementalistas de fuego visten de rojo, son guerreros y luchadores, algo así como el "ejército eniense", también encargados de mantener los asentamientos iluminados con sus llamas durante las noches.
  • Los elementalistas de tierra visten de verde o marrón, son guardianes de las aldeas y los pueblos, cuidan las cosechas y se encargan de la caza.
  • Los elementalistas de agua visten de azul, cuidan los huertos y se encargan de sanar a los heridos y los enfermos.
  • Los elementalistas de aire visten de blanco o amarillo, son rápidos mensajeros y corredores, y usan su poder para impulsar sus barcos y así mantener la vigilancia alrededor de las islas.
Este servicio no es obligatorio, pero implica mucho respeto y reputación dentro de las comunidades enienses.

Leyes Enienses

Se tiene la errónea creencia de que Eneas es un territorio sin ley, pero nada más lejos de la realidad. Incluso acogiendo a los piratas, estas tierras tienen sus leyes y diligentes. Cuando hay que hacer juicios, discutir asuntos de gobierno, tratar con el Imperio, pactar tratos con la Hermandad Pirata, etc; los cinco Jefes se reúnen en cónclaves y toman las decisiones por votación democrática.

Las leyes principales de Eneas son:
  • Los humanos están por encima de los dragones, siempre. Los híbridos constituyen un vacío legal con mucha controversia, pues hay quienes los considera a la misma altura que los humanos, quienes los siguen viendo como dragones asquerosos, y quienes los ponen en un peldaño intermedio entre los humanos y los dragones.
  • Cada Jefe tiene potestad dentro de su isla, fuera de ella no tiene poder ni decisión, a excepción de lo que se decida en las votaciones de los cónclaves. Sin embargo, todo el mundo les debe respeto, hasta los piratas.
  • Está prohibido nombrar o ensalzar a la Reina Madre, practicar el Culto a Reina Madre, celebrar festividades que ensalcen a los dragones por encima de los humanos, etc. Todo lo que tenga que ver con ella se considera un insulto y una traición.
  • Está prohibido que los dragones accedan a las islas si no se comprometen a seguir el estilo de vida eniense: llevar pulseras de jade para asegurar que no se transformarán, no llevar armas ni armaduras y dedicar su fe a los Dioses Elementales a través del elementalismo eniense. Si rompen estos tres preceptos, serán expulsados o ejecutados.
  • Se permiten las relaciones entre humanos y dragones que adopten la forma de vida eniense, así como la presencia de híbridos en la isla.
  • Los híbridos tienen permitido transformarse para volar o desplazarse, pero no pueden usar sus habilidades dracónicas en las islas, bajo pena de expulsión o muerte.
  • Se permiten las transacciones y los tratos comerciales con el Imperio, siempre y cuando éstos se hagan en sus territorios o en alta mar, nunca en Eneas. Está prohibido que los barcos Imperiales atraquen en los puertos de Eneas.
  • Los miembros de la Hermandad Pirata pueden atracar libremente en los puertos de Eneas y no pagan impuestos en los muelles.
  • Los dragones que pertenezcan a tripulaciones piratas y no sean enienses pueden permanecer en sus barcos mientras estén atracados en el muelle, pero no pueden acceder al puerto ni acceder a las islas.
  • Para los dragones e híbridos, cualquier delito puede ser motivo de expulsión o conllevar pena de muerte.
  • Para los humanos (incluyendo Piratas), las leyes funcionan de otra manera (sólo se aplican dentro de Eneas, pues no se responsabilizan de los delitos cometidos fuera de las islas):
    • Los delitos leves, como el robo sin violencia, altercados callejeros, peleas de taberna, etc; se castigan con una temporada en prisión.
    • Los delitos moderados, como robo a mano armada, violaciones, asaltos, allanamiento de morada, robo de barcos, no dedicación a los Dioses, etc; se castigan con la expulsión de Eneas bajo pena de muerte si osan volver.
    • Los delitos graves, como el asesinato, la traición, la pederastia, blasfemar contra los dioses, reincidencia de otros delitos, etc; conllevan la persecución y captura por los piratas para que el criminal sea vendido al Imperio como esclavo, algo que se considera un destino peor que la muerte.

Dioses y Religiones Elementales

En el año 351 D.D. los Dioses Elementales despertaron tras milenios de silencio. Los cambios que los dragones habían provocado en el mundo lograron atraer de nuevo su atención, provocando que volvieran a manifestarse en el mundo físico y que muchos recuperasen la fe en su existencia, la cual estaba ya prácticamente extinguida.

El regreso de los Elementales no sólo trajo consigo el regreso de la magia para la especie humana. También implicó el resurgir de nuevas formas de fe basadas en los elementos principales de las vida y de la existencia.

Aire
  • Elementalismo: Raepheziael, Raeph
  • Yoriokinismo: Kaze
  • Otros: Señor de los Vientos
El aire, el viento, la brisa... Todo lo que rodea a este elemento está relacionado con los viajes, la orientación y el movimiento. El aire es el elemento del cambio, y por ende es impredecible y caprichoso. Por eso muchos también consideran al aire el elemento mágico, relacionado con las artes místicas, la inspiración y la sabiduría.

En el elementalismo occidental es representado como Raepheziael, un gran hombre con cuernos de alce y alas en los brazos. A veces se les añaden garras de rapaz en manos y pies, una larga barba. Siempre sostiene un báculo en una mano, un libro en la otra, y una lechuza o un búho en el hombro. Las tormentas y los huracanes aparecen cuando está de mal humor. Es el patrón de los viajeros, los marineros, los músicos y los poetas.

En el yoriokinismo recibe el nombre de Kaze, y no tiene una representación concreta, aunque algunos incluyen el humo en este elemento. Es el primer paso del Mukö ni naru. Representa el crecimiento, la expansión y la libertad. También se considera el elemento que representa la mente y el pensamiento. Es considerado el padre de todas las aves y de los dragones orientales, por lo que muchos de ellos le veneran como su dios principal. Su mantra es "ne".
  • Atributos: Voluntad, elusividad, evasión, benevolencia, compasión, sabiduría, suerte, fortuna, magia, misterio, engaño.
  • Ofrendas: Plumas de ave, meditaciones centradas en la respiración, sándalos e inciensos, magia del aire, demostracionesde vuelo, música, poemas o escritos hechos a mano, canciones, cazasueños.

Fuego
  • Elementalismo: Maaikaela, Maaika
  • Yoriokinismo: Hisai
  • Otros: Soberana del Fuego
El fuego representa la fuerza y la vitalidad. Puede resultar un golpe inspirador y creativo, pero al mismo tiempo puede ser incontrolable y destructivo. Del mismo modo que el fuego ilumina y protege, puede reducir a la nada todo lo que nos es querido. Suyos son la euforia, la rabia y el placer. Y, sobre todo, suya es la guerra, la violencia y la sangre.

En el elementalismo occidental es representado como Maaikaela, una mujer fuerte con una llameante cabellera, con atributos sensuales y de personalidad ardiente. Se la suele representar con una martillo y una antorcha, y en ocasiones con un dragón occidental a sus pies. Es la diosa del sol, el fuego, los volcanes, la guerra y la forja. Se la considera una diosa pasional y a ratos violenta, y se cree que las erupciones y los terremotos ocurren por ella. Es la patrona de los guerreros, los dragones occidentales, los armeros y los herreros. Es común orar por su bendición antes de entrar en batalla.

En el yoriokinismo recibe el nombre de Hisai, y no tiene una representación concreta, aunque algunos consideren que el elemento humo pertenece al fuego y no al aire. Es el segundo paso del Mukö ni naru. Representa las fuerzas energéticas y móviles del mundo, y se cree que es el elemento que recorre a todos los seres vivos, ya que es la chispa de la vida, la fuerza, los impulsos y la pasión. Es el padre de los reptiles y el verdadero origen de los dragones occidentales, aunque la mayoría no lo sepa. Su mantra es "ka".
  • Atributos: Seguridad, motivación, intención, deseo, sexualidad, avaricia, venganza, extroversión,, destrucción.
  • Ofrendas: Escamas de dragón occidental, cenizas, sándalos e inciensos, sangre, combates, armas, victorias, botines de guerra, rituales sexuales.

Tierra
  • Elementalismo: Auriaela, Auria
  • Yoriokinismo: Chigü
  • Otros: Madre Tierra
La tierra siempre ha sido el elemento estático, que representa el echar raíces, el asentamiento y la construcción de bases sólidas y estables para la vida. Es el elemento más resistente y fuerte, y es la base de toda forma de vida terrestre o mamífera; por lo que está altamente ligado a las buenas cosechas y a la fertilidad.

En el elementalismo occidental es representado como Auriaela, una mujer joven, maternal y fértil, con la mirada de una anciana y el aspecto de una doncella. Se la suele representar con una hoz en la mano y una espiga en la otra. Es común también encontrarla montando un unicornio, o con un cuerno sobresaliendo de su frente. Es la diosa de la Tierra, la naturaleza, la caza, la fertilidad, la cosecha y la abundancia. Es la patrona de los cazadores, los agricultores, los ganaderos y las familias, ya que es común que las oraciones en su nombre sean para asegurar buenas cosechas, proteger el ganado, tener suerte en la caza o pedir fertilidad para engendrar hijos.

En el yoriokinismo recibe el nombre de Chigü, y no tiene una representación concreta. Es el tercer paso del Mukö ni naru. Representa lo físico, tanto como lo material como dentro del propio cuerpo, ya que a ella se le atribuyen los músculos, los huesos y los tejidos. Para adorar la tierra es preciso cultivar el cuerpo y mantener una buena salud, ya sea a través del ejercicio, la dieta sana o las artes marciales. Es la madre de todos los seres que viven en la tierra, y muchos la consideran la madre de los humanos. Su mantra es "chi".
  • Atributos: Confianza, persistencia, disciplina, terquedad, comunidad, lo colectivo, estabilidad, gravedad, lo físico, fertilidad, vida.
  • Ofrendas: Tierra fértil, grano, hortalizas, flores, semillas, frutos, nacimientos, tallas de madera, joyas, cristales, minerales, geodas, presas, artes marciales.

Agua
  • Elementalismo: Jiivraizael, Jiivra
  • Yoriokinismo: Shui
  • Otros: Amo de las Aguas
El agua es el elemento adaptable, aquel que cambia de forma y es capaz tanto de esquivar y rodear las adversidades sutilmente; como de destrozarlas y convertirlas en polvo con el paso del tiempo, como hace el mar con las rocas, o la humedad con el hierro. El agua limpia y cura las heridas del cuerpo, y sana el alma a través de las lágrimas, por lo que es el elemento asociado a la sanación, la belleza y el bienestar.

En el elementalismo occidental es representado como Jiivraizael, un hombre andrógino eternamente joven y hermoso, con una cola de tiburón o tentáculos en vez de piernas. Se le representa con una caracola, un tridente y un animal marino acompañándole, normalmente un delfín o un tiburón. Es el dios del agua, los ríos, los mares y la lluvia. También es el dios de las emociones y las artes ocultas; así como de la expresión corporal a través de la interpretación o el baile. Las tormentas y los tifones son obra suya. Es el patrón de los pescadores, los marineros, los piratas, los sanadores y los curanderos.

En el yoriokinismo recibe el nombre de Shui, y no tiene una representación concreta. Es el cuarto paso del Mukö ni naru. Representa las cosas que fluyen o que no tienen forma. Es la adaptabilidad, lo que crece y cambia su forma o sus patrones según su entorno; y corporalmente hablando es la sangre, los fluidos corporales y las emociones mentales. Es el padre de los peces y los seres que viven en el agua. Su mantra es "zu".
  • Atributos: Emoción, defensividad, adaptabilidad, flexibilidad, elasticidad, magnetismo, inconsistencia, tristeza, depresión, melancolía.
  • Ofrendas: Conchas, caracolas, agua de mar, agua de lluvia, perlas, algas, pescado, lágrimas, confesiones profundas, bailes, danzas.

Vacío
  • Elementalismo: -
  • Yoriokinismo: Sora'ku, Ku
  • Otros: -
El vacío es la ausencia de lo material. Representa las cosas que están más allá de la experiencia del día a día, aquello que está hecho de pura energía. Es el espíritu, el alma, la propia mente. Es nuestra capacidad de pensar, crear y comunicar, así como de dejar de ser, de destruir y de guardar silencio. Es, en resumen, lo que potencialmente podemos llegar a ser, y lo que elegimos no ser.

En el elementalismo occidental el vacío no se contempla como deidad elemental.

En el yoriokinismo recibe el nombre de Sora'ku, y no tiene una representación concreta, aunque muchos lo relacionan con el cielo nocturno y lejano, único momento en el que podemos presenciar el negro vacío del universo, en el que nosotros somos tan sólo una minúscula parte. Es el quinto y último paso del Mukö ni naru, y es el que relamente pocos han logrado alcanzar. Es el más elevado de los elementos, representa lo místico, lo oculto y el misterio que todos en nuestras vidas debemos descubrir en nuestro propio camino. Su mantra es "omn".

Para muchos llegar al vacío es trascender a través de la senda del Mukö ni naru, elevar el espíritu al nivel más primario y potencial del ser. Para otros, al vacío sólo puede llegarse al morir, cuando el alma se desprende de su carcasa física y regresa al flujo de energía universal que conforma todas las cosas.

Se dice que los que están "en el vacío" pueden sentir sus inmediaciones, actuar sin pensar y sin esperar a sus sentidos, dejando que sea la energía quien les guíe. Del mismo modo, es sabido que una persona que está en el vacío es totalmente impredecible, pues no desprende ninguna emoción o pensamiento, por lo que podría llegar a ser imperceptible a los sentidos, o incluso podría no ser atacado por otra persona que no estuviera también en el vacío.

Actualmente sólo se conoce una persona que lograra "estar en el vacío", un dragón muy viejo llamado Kong Xu, el cual desapareció, según dicen, convirtiéndose en miles de estrellas que ahora forman constelaciones en el cielo.
  • Atributos: Poder, espontaneidad, inventiva, creatividad, comunicación, silencio, ausencia, muerte, paz interior, iluminación, sabiduría, ascensión.
  • Ofrendas: Meditación. En el Vacío no se necesita nada físico.

Elementalismo

La religión elemental o elementalismo, adora a los Cuatro Dioses Elementales como entidades regalo de la magia a la humanidad, de forma que esta religión combina prácticas naturistas (similares a la antigua new age) y festividades relacionadas con los ciclos solares y lunares (heredadas de religiones como la wicca). Al estar perseguidos por la Inquisición, este culto es considerado herejía en el Imperio del Fuego, por lo que no existen lugares de culto oficiales para esta religión.
humanizadas que representan los cuatro elementos alquímicos básicos: agua, fuego, tierra y aire. Ellos son quienes conforman todo lo que existe y los que hicieron el

Sin embargo, el resurgir de los elementales en el 351 D.D. hizo aparecer misteriosamente una serie de altares repartidos por el territorio Imperial. Hay muchos, la mayoría ocultos, desperdigados por los territorios. Son centros de poder muy importantes, y es sabido que son necesarios para que los humanos puedan desarrollar su magia elemental. Por ello es común que los creyentes elementalistas se reúnan esporádicamente, ya sea en solitario o en grupo alrededor de estos lugares para rendir culto con rituales improvisados. Por el momento sólo se han conocido cuatro altares elementales alrededor de Talos:
  • Altar de la Tierra en un claro del bosque.
  • Altar del Aire sobre una pirámide en la ciénaga.
  • Altar del Fuego en el interior del volcán de las Montañas Quemadas.
  • Altar del Agua en una cueva en los acantilados, junto al mar.
Aunque las prácticas sean más o menos comunes, al pasar de boca en boca y no haber registros oficiales sobre nada concreto; cada cual rinde culto cuándo y cómo quiere o puede.

En las Islas Eneas la religión elementalista no está perseguida, y de hecho se volvió oficial en el 352 D.D. En la isla de mayor tamaño existe el Templo Elemental de Eneas, que alberga altares tallados en piedra por las propias gentes de Eneas y que, tras meses de culto, también se han convertido en centros de poder. En Eneas la religión elementalista cuenta con sacerdotes y sacerdortisas obligatoriamente humanos, ya que es necesario aprender a manejar la magia elemental al menos a nivel avanzado. Estos devotos dedican su vida a perfeccionar el control de un único elemento, y visten túnicas y ropas con los colores de dicho elemento (los del fuego, rojo; los del agua, azul; los de la tierra; verde o marrón; los del aire, amarillo o blanco). 
Han oficializado cuatro festividades anuales, dedicadas a cada elemento: el equinocio de tierra se celebra en la transición entre la tercera y la cuarta luna del año; el solsticio del fuego entre la sexta y la séptima, al llegar la estación seca. El equinocio del aire se celebra entre la novena y la décima luna; y el solsticio del agua con la llegada de la estación húmeda entre la duodécima y la decimotercera luna.

Además, en el elementalismo eniense el elemento en el que alguien se especializa define más o menos la labor que desempeña dentro de la tribu: los elementalistas de fuego son guerreros y portadores de luz en las aldeas; los de tierra protectores, guardianes y cuidadores de la tierra; los de agua se encargan de los regadíos y de sanar a los heridos y enfermos; y los de aire son mayormente vigilantes y corredores que vigilan las fronteras desde sus barcos.

Yoriokinismo

En los inicios de la Sedición Oriental (6-8 D.D.), las prácticas religiosas orientales se encontraban disgregadas y dispersas por los territorios sin que, en apariencia, hubiera un hilo conductor entre ellas. De hecho, muchas veces la política de los reinos se veía influenciada por las diferencias entre creencias. Sin embargo, con el despertar de los Dioses Elementales, muchos maestros y profetas de las distintas religiones aseguraron  recibir simultáneamente una revelación en forma de "iluminación": Las Fuerzas Elementales habían vuelto a manifestarse porque deseaban que tanto humanos como dragones volvieran a sus inicios, a comprender que todos los seres vivientes son parte del mismo cosmos.

Así fue como surgió la religión Yoriokina ("El mejor yo"), cuyo objetivo es buscar la paz espiritual con los elementos y alcanzar la mejor versión de uno mismo. Para los yoriokinistas todo es energía, y ésta lo compone todo, desde las piedras o los objetos a los seres vivos, la magia, etc. Se trata de una religión muy introspectiva, apoyada en los pilares culturales del honor, el respeto y la autodisciplina. De hecho, los templos yoriokinos de los shgunatos de Koshin enseñan a sus adeptos humanos a utilizar y desarrollar sus dones elementales a través de la disciplina de artes marciales como el tai chi o el kung fu. Incluso los dragones acuden para mejorar su control sobre el aire y potenciar sus habilidades. En estos templos, repartidos por todas las regiones y ciudades, hay salas con altares dedicados a cada elemento para que los estudiantes y aprendices puedan mejorar su magia elemental.

No consideran a los elementos como "dioses" en sí mismos, sino fuerzas naturales primigenias tan creadoras como destructoras, por lo que éstos no reciben nombres propios ni son representados como lo hacen en el elementalismo occidental. Para ellos son conceptos más abstractos y primales, energías que hay que aprender a comprender y convivir para hallar el camino a la iluminación. Si uno entiende y comprende estas energías, puede modificarlas y controlarlas dentro de uno mismo, ya sea con magia o con trabajo personal.

Las prácticas yoriokinas se componen de una mezcla de las antiguas religiones orientales como el Taoísmo, el Budismo y el Confuncianismo; que incluyen prácticas como la meditación, el uso de mantras para rezar y sintonizar con los elementos, ritos de agradecimiento al Universo por todo lo que se posee, rezos en nombre del Emperador, etc.

El camino más practicado es llamado Mukö ni naru ("volverse vacío" o "llegar al vacío"), también llamado comúnmente neka-chizu-omn. Se trata de un camino de crecimiento personal, en el que cada mes de año uno debe meditar y sintonizar sobre un elemento concreto (y sus subelementos asociados), comenzando por el aire y terminando en el vacío, considerado la iluminación.
El proceso es bastante complejo, pero podría resumirse en que uno comienza siempre siendo aire: pensamiento caprichoso y cambiante, un ser que vive su vida sin aparente objetivo, pero deseoso de encontrar por fin un camino recto hacia la iluminación y la comprensión del "yo". Para ello, el aire debe calmarse, templarse y volver a su estado material. Para ello, debe hacerlo a través del fuego, ganar impulso y fuerza para lograr sus objetivos, quemar y purificar lo que es malo, deshacerse de las cosas nocivas de su vida. Una vez limpio ha de volver tierra, para ser consciente del mundo en el que vive y, acto seguido despedirse de él, deshacerse del apego hacia lo material y adaptarse a lo que está por venir, convirtiéndose en agua. Como el agua, uno debe adaptarse, ser capaz de modificar sus patrones sin perder nunca su objetivo, poder cambiar la fuerza o el impulso con el que se hacen las cosas, y finalmente, renunciar a las formas fijas y materiales de la tierra y volverse maleable como el agua y el espíritu. Sólo entonces uno está preparado para ser uno con el vacío: la forma totalmente espiritual, carente de límites físicos, uno con el universo y con la energía, etc.

El recorrido completo sería el siguiente:

Aire ► Nube ► Rayo ► Fuego ► Humo ► Madera ► 
Tierra ► Metal ► Montaña ► Hielo ► Lluvia ► Agua ► Vacío

Ser uno con el vacío es convertirse en un ser totalmente espiritual, aunque sea dentro de una carcasa de carne y hueso. La paz interior es total, y no hay nada que la rompa. Es en ese momento cuando se considera que uno está listo para trascender, lo que mucha gente equipara con la muerte, o el último paso para completar la iluminación. Por supuesto, no todos los que mueren son uno con el vacío automáticamente: los que en esta vida no logran la iluminación se reencarnarán indefinidamente en otro ser viviente hasta que lo consigan.

Por supuesto, lograr esto en el plazo de un año no es sencillo. Requiere repetir el proceso año tras año, y aún así, hay quienes nunca lo logran, aunque inviertan toda su vida en ello. Actualmente sólo se conoce una persona que lograra "estar en el vacío", un dragón muy viejo llamado Kong Xu, el cual desapareció, según dicen, convirtiéndose en miles de estrellas que ahora forman constelaciones en el cielo. 

domingo, 3 de marzo de 2019

Reino de Koshin

El Reino de Koshin, también llamado Reino de Oriente, comenzó a establecerse en el año 10 D.D., más o menos al mismo tiempo que la Reina Madre impuso El Velo mental a los dragones de su Imperio; pero logró su total asentamiento cerca del 15 D.D.. Su territorio se extiende por lo que antes era China, parte de Mongolia y Rusia; lo que ha quedado de la India y los países sureños como Tailandia, Vietnam, Laos, Myanmar, etc; tras las inundaciones del cambio climático.



La figura de poder que rige el Reino de Koshin es el Emperador, o Ten'no; cuyo cargo es hereditario y cuya estirpe desciende de Yujin, Primer Emperador de Koshin y Salvador de Oriente. Por el momento el Emperador Yujin es quien sigue gobernando Koshin , tras su boda con la humana Akemi y el nacimiento de su príncipe heredero al trono Fhujin. El ser padre de un híbrido también le ha otorgado el título de Resu no Oppa ("padre de las razas"). No obstante, se especula que muy pronto el Emperador abdicará a su hijo, lo que podría hacer temblar la estabilidad que ha mantenido hasta ahora.
La familia Imperial reside en Koshin Capital, en el interior del Palacio Imperial, en el centro de la ciudad.

Koshin se divide en cuatro sub-reinos o shogunatos con capitales homónimas: Hongyun, Rishad, Nyujeido y Koshin; siendo ésta última el centro neurálgico y capital del Reino. Cada shogunato está dirigido por un Shogun (un general militar de alto rango) designado por el Emperador, y su sistema de gobierno se basa en pequeños feudos dirigidos por familias adineradas o militares que responden ante el Shogun.
Los cuatro Shogunes de Koshin pertenecen al Hyogi Kai, el consejo personal del Emperador. Por ende, aunque todos ellos responden ante el Emperador, el gobierno de Koshin depende de las decisiones tomadas por este consejo de forma democrática, en el que el Emperador tiene el papel de mediador y el deber de romper cualquier posible empate en las votaciones.

La cultura koshiana es muy diferente a la del Imperio del Fuego. Aunque Koshin también ha retrocedido a una sociedad medieval, sus costumbres, moda y arte son totalmente asiáticas, así como el aspecto físico de sus gentes. Incluso los dragones de koshin poseen una forma humana oriental. El código de conducta koshiano tiene como pilares la religión y el código del Bushido; por lo que en general es una sociedad que fomenta conceptos muy arraigados y profundos, como el honor, el respeto y el pudor En Koshin los humanos y los dragones están en igualdad de condiciones y son juzgados como iguales: no existe la pena de muerte, la esclavitud está abolida desde hace siglos, los híbridos están bien vistos por la mayor parte de la sociedad (ergo no existe ningún estigma que prohíba las relaciones entre humanos y dragones) y tienen las mismas oportunidades y derechos que cualquiera. Además en Koshin están terminantemente prohibidos los Desafíos.

Por otra parte, en oriente no existe ningún Velo que haya cegado a los dragones durante décadas, ni hay tanta desinformación general sobre lo que ocurrió antes, durante o después de la Guerra del Despertar. Por desgracia, sí es cierto que existe cierta "ignorancia" al respecto, pues la mayor parte del conocimiento antiguo se perdió en la Guerra o fue destruido y quemado por los súbditos de la Reina Madre. Igualmente, los koshianos apuestan por la recuperación de la tecnología, aunque de una forma moderada, asegurándose de que no resulte peligrosa para el medio ambiente o para ellos mismos.



Moneda y Comercio

En Koshin el sistema de moneda es similar al del Imperio del Fuego: cobre, plata y oro; llamados respectivamente dö, jin y geum. Cien dös hacen un jin. Cien jins hacen un geum. Y mil geums hacen una moneda de platino o shirogane. No obstante, las monedas koshianas son diferentes, ya que todas poseen un agujero cuadrado en el centro, lo que las hace fácilmente identificables.

Los precios de los productos de primera necesidad (comida, ropa sencilla, utensilios básicos, etc), rondan entre varios dös y unos pocos jins. Las cosas básicas pero caras (armas, monturas, armaduras básicas, herramientas sofisticadas, etc), puedan costar varias decenas de geums. Las cosas que valen más de quinientos geums suelen considerarse artículos de lujo, como podrían ser obras de arte, terrenos, joyas exclusivas, libros originales, etc.

Idiomas

En Koshin (gentilicio: koshiano/a) el idioma oficial es el kosh, descendiente del chino y el japonés, cuya escritura mantiene el sistema tradicional de kanjis de lectura oriental (de derecha a izquierda), y un total de dos alfabetos escritos: el alfabeto kanji o tradicional se usa para comunicados oficiales o para escribir nombres propios; y el hiragana es el que se usa de un modo más común, ya que es más simple y fácil de escribir.

Aunque el kosh se hable en todos los shogunatos, existen varios dialectos dependiendo de la región:

  • En Rishad (gentilicio: rishadita) se habla el kosh, del mismo modo que en la capital.
  • En Hongyun (gentilicio: hongy) se habla el hong-kosh, un dialecto influenciado por el idioma vietnamita y el tailandés.
  • En Nyujeido (gentilicio: nyujeita) se habla el Nyu-kosh, dialecto que incluye palabras e incluso kanjis modificados, más cercanos al koreano.
No obstante, dado que la Guerra del Despertar formó parte de su historia, no es extraño que algunos estudiantes decidan aprender taloniense para poder leer sobre las atrocidades cometidas tras el Despertar o informarse sobre la Sedición Oriental. Empero, es un idioma que se estudia por interés académico y que sólo los estudiosos pueden llegar a dominar lo suficiente como para poder conversar fluidamente.

Contrariamente, los habitantes del Imperio del Fuego desconocen casi por completo el idioma kosh, por lo que deben aprenderlo prácticamente desde cero. No obstante, los dragones occidentales y orientales sí comparten el mismo idioma dracónico, que pueden hablar si están transformados en su forma original, o con la cabeza de la Forma de la Bestia. Algunos de los dragones Imperiales aprendieron a chapurrear kosh durante la Guerra del Despertar y, tras levantarse El Velo, han logrado recordar algunas palabras, verbos y kanjis; de manera que podrían llegar a hacerse entender pero no podrían tener conversaciones fluidas, ni leerlo o escribirlo sin estudiarlo.

Religión

En los inicios de la Sedición Oriental, las prácticas religiosas orientales se encontraban disgregadas y dispersas por los territorios sin que, en apariencia, hubiera un hilo conductor entre ellas. De hecho, muchas veces la política de los reinos se veía influenciada por las diferencias entre creencias. Sin embargo, con el despertar de los Dioses Elementales, muchos maestros y profetas de las distintas religiones aseguraron recibir simultáneamente una revelación en forma de "iluminación": Los Dioses Elementales habían vuelto a manifestarse porque deseaban que tanto humanos como dragones volvieran a sus inicios, a comprender que todos los seres vivientes son parte del mismo cosmos.

Así fue como surgió la religión Yoriokina ("El mejor yo"), cuyo objetivo es buscar la paz espiritual con los elementos y alcanzar la mejor versión de uno mismo. Se trata de una religión muy introspectiva, apoyada en los pilares culturales del honor, el respeto y la autodisciplina. De hecho, los templos yoriokinos de los Reinos de Koshin enseñan a sus adeptos a utilizar y desarrollar sus dones elementales a través de artes marciales como el tai chi o el kung fu. Incluso los dragones acuden para mejorar su control sobre el aire y potenciar sus habilidades.
No consideran a los elementos como "dioses" en sí mismos, sino fuerzas naturales primigenias tan creadoras como destructoras, por lo que éstos no reciben nombres ni son representados como lo hacen en el Imperio del Fuego. Para ellos son conceptos más abstractos y primales.
Las prácticas yoriokinas se componen de una mezcla de las antiguas religiones orientales como el Taoísmo, el Budismo y el Confuncianismo; que incluyen prácticas como la meditación, el uso de mantras para rezar y sintonizar con los elementos, ritos de agradecimiento al Universo por todo lo que se posee, rezos en nombre del Emperador, etc. El más practicado es llamado Mukö ni naru ("volverse vacío"), en el que cada mes se adora y se medita sobre un elemento distinto, pasando por una transición en el que uno acaba volviéndose "nada" y comprendiendo el universo en toda su complejidad.

El yoriokinismo es la religión oficial en todos los reinos de Koshin. Algunas familias rinden culto a los Dioses Elementales de forma diferente o de un mundo más "occidental", pero no está muy bien visto en la sociedad koshiana practicar religiones o variantes distintas, ya que se considera que no son el verdadero camino a la iluminación.

Dado que el yoriokinismo podría considerarse más un código de conducta y de crecimiento del "yo", incluso los ateos que no creen en dioses practican esta religión para lograr la paz mental, o aunque sólo sea para mantener las apariencias.
Una pequeña minoría se atreve a practicar otras religiones antiguas, como el hinduísmo, el islam o incluso el cristianismo. Pero sobre el papel todos los habitantes de Koshin son yoriokinistas.

El Culto a la Reina Madre del Imperio del Fuego está totalmente prohibido en Koshin, y se considera un acto de traición al Emperador.

Calendario y Festividades

El calendario oriental sigue el patrón del calendario lunar, pero se han renombrado los meses con los nombres de los distintos elementos que, según la religión yoriokina, hay que adorar cada luna para lograr el Mukö ni naru. En orden los meses son:
  1. Mes del aire
  2. Mes de la nube
  3. Mes del rayo
  4. Mes del fuego
  5. Mes del humo
  6. Mes de la madera
  7. Mes de la tierra
  8. Mes del metal
  9. Mes de la montaña
  10. Mes del hielo
  11. Mes de la lluvia
  12. Mes del agua
  13. Mes del vacío
Además, los años vuelven a contarse utilizando las referencias animales chinas tradicionales:

  • Año del jabalí
  • Año de la rata
  • Año del buey
  • Año del tigre
  • Año del conejo
  • Año del dragón
  • Año de la serpiente
  • Año del caballo
  • Año del carnero
  • Año del mono
  • Año del gallo
  • Año del perro
Repitiéndose en ese orden a lo largo de los años. Algunos de los meses conllevan ciertas festividades asociadas:

  • Año Nuevo: El fin del mes del vacío da paso al mes del aire, y con ello al nuevo año. Las ciudades y los pueblos se llenan de decoraciones con la forma del animal del año que está por venir. Se encienden farolillos que se arrojan al aire para llenar el cielo nocturno de luces, y se hacen desfiles por las calles abarrotadas de gente y puestos. Es una de las fiestas más multitudinarias y esperadas por los koshianos.
  • Fiestas Elementales: Cada mes elemental (aire, fuego, tierra y agua) coinciden con los solsticios y equinocios del año. Es costumbre acudir a los templos a rezar durante todo el día, y presenciar las demostraciones marciales y mágicas de los estudiantes y maestros de los templos. También es común entregar ofrendas a cada elemento en los templos, y dedicar el día a la meditación y al rezo.
  • Fiesta del Cerezo: El mes del humo se caracteriza por la transición de la estación húmeda a la seca. El sol trae consigo el florecimiento de las flores y los frutales. Y, especialmente, de los cerezos, que tiñen de rosa los campos y los jardines. Esta es una fiesta dedicada al florecimiento, la fertilidad y al amor. Es costumbre que las pedidas de matrimonio o las bodas se anuncien en estas fechas. Las jóvenes parejas buscan sellar su amor eterno bajo lso cerzos en flor, atando sus dedos índices con hilos rojos para simbolizar que están unidos por el destino.
  • Día de la Cosecha: El mes del metal termina con la estación seca, y con ella la recogida de las últimas cosechas. En esta fiestas todos los pueblos y ciudades llevan comida a casa de sus familiares, hacen ofrendas en los templos y se divierten en los puestos ambulantes que paran en las ciudades, ofreciendo todo tipo de alimentos exóticos y dulces tradicionales. Es costumbre que durante todo el día no se pueda ni comer ni beber hasta el inicio de la fiesta al anochecer, momento en el que se abre la veda para comer cuanto se quiera hasta el despuntar del alba.
  • Año del Dragón: Cada año el dragón se añaden dos fiestas más a la lista. En la luna llena del mes del aire se recuerda el gran sacrificio que el Emperador Yujin hizo para salvar a su pueblo de la tirana del fuego con distintas obras teatrales, representadas en el patio del Palacio Imperial, tras las cuales Yujin pronuncia un discurso para el pueblo. En la luna nueva del mes del fuego se realiza un recordatorio en los templos y los cementerios en honor a los caídos en la Guerra del Despertar, en el que los descendientes llevan flores y ofrendas a las tumbas de sus ancestros y familiares fallecidos.
La recuperación tecnológica ha permitido que vuelvan a existir los relojes, aunque éstos sólo pueden verse en las ciudades grandes, en altas torres donde se han podido reproducir sus mecanismos. Cada hora las campanas suenan, sonando tantas veces como el número de la hora que marcan, para que así todos los habitantes de cada ciudad puedan escucharlo. En las zonas más rurales siguen usándose relojes de sol, o midiendo el tiempo a la antigua usanza (por la posición del sol, la luna o las estrellas).

Clima y estaciones

La climatología en el Reino de Koshin es similar al del resto del mundo, aunque en general es bastante más húmedo gracias a que la mayor parte del territorio es bosque. Las temperatursa son constantemente cálidas, casi bochornosas, y son comunes los bancos de niebla y la calima en las costas. La estación seca dura aproximadamente unos tres meses, mientras que la estación húmeda ocupa casi diez. Nunca hace frío, excepto en las zonas montañosas, y no ha habido invierno desde antes de la Guerra del Despertar.

Fauna y Flora

Como la Guerra del Despertar no duró tanto como en el resto de territorios, en general la biodiversidad de Koshin se ha mantenido casi intacta. Al estar situado en terrenos muy montañosos hay multitud de valles, ríos y bosques; y la naturaleza se ha apoderado casi totalmente de las ruinas urbanas y los viejos búnquers. Además, las gentes koshianas cuidan la naturaleza y se esfuerzan en mantener su pequeño paraíso de forma sostenible, tratando de no consumir más de lo que necesitan.
Por ello, en estas tierras se pueden encontrar los mismos animales que había ante del despertar: tigres, serpientes, aves exóticas, elefantes, pandas, etc. Más de lo mismo con la vegetación, mayormente boscosa, formando tupidas junglas que rodean los campos de cultivo y los arrozales.

Por desgracia, esta utopía no se aplica a Koshin capital, pues esta macrociudad sí se ha vuelto bastante invasiva durante las últimas décadas, aprovechando las ruinas de las viejas ciudades para crecer tanto a lo ancho como a lo alto.

El despertar de los Dioses Elementales trajo consigo también una nueva clase de criaturas mágicas que desde hace un par de años han colonizado los bosques y conviven con la fauna y flora más comunes. Podéis encontrar más sobre ellas en nuestro bestiario.

Por supuesto, se pueden encontrar los animales de granja y domésticos habituales en todas las poblaciones del mundo: caballos, vacas, perros y gatos de distintas razas, ovejas, etc.

Educación, oficios y cultura

Los koshianos, especialmente los dragones, valoran el conocimiento por encima de cualquier otro bien material. Por ello la educación es obligatoria en Koshin, ya sea para un dragón noble o para el hijo de un granjero humano. Por todas partes existen escuelas donde se enseñan las cosas más básicas, y si se lo pueden permitir, los estudiantes pueden acudir a los templos yoriokinos o a la casa de la familia que regente su región para recibir una educación superior. Gracias a esto, no existe apenas analfabetismo. Cualquiera puede escribir o comprar un libro, y existen bibliotecas públicas en todas las capitales. La Gran Biblioteca de Koshin es famosa por tener libros rescatados, escritos incluso en otros idiomas de la época A.D.; sin ningún tipo de edición o censura. Lo malo es que mucho de estos libros no han logrado traducirse o están incompletos, por lo que la imagen que los koshianos tienen de la época A.D. es bastante inexacta o poco detallada; y obviamente, los dragones no pueden llegar a entender cómo funcionó el mundo tecnológico en su día, ni siquiera los que lo vieron durante la Guerra.

Hacer carrera militar en el Ejército de Koshin es lo que mayor reputación y honor brinda a las familias, aunque por su puesto, existen todo tipo de oficios y trabajos. Algunos oficios se aprenden en las escuelas de las capitales, de un maestro o pasan de padres a hijos. Otros requieren de años de estudio y mucha meritocracia para poder seguir aprendiendo. Incluso las familias adineradas invierten tiempo en aprender, ya sea historia, arte, música, poesía o filosofía. Puede que los monjes yoriokinos sean los únicos que puedan ponerse al mismo nivel de reputación que los oficiales del ejército, pues se considera un verdadero acto de honor y sacrificio renunciar a todos los lazos familiares y posesiones para dedicarse en cuerpo y alma a la religión.

Técnicamente cualquiera puede desempeñar el trabajo que desee, sea de la raza que sea, pero normalmente las posibilidades las suele marcar el poder adquisitivo de cada familia. Estudiar cuesta dinero, que no todo el mundo tiene. Y, no nos engañemos, los dragones siguen siendo más fuertes y poderosos que los humanos. Por ende, no es de extrañar que el grueso del ejército koshiano esté formado por más dragones o híbridos que por seres humanos. No obstante, incluso existen dragones que prefieren buscar la paz de los templos o dedicarse a las labores humildes del campo para descansar de los años de guerra o buscar la redención por los actos cometidos.

Dado que el honor, la integridad y el pudor sí existen en esta cultura, los desnudos y el libertinaje no están bien vistos en sociedad. Así pues, trabajos relacionados con los placeres del juego, la carne, el opio y el vicio están considerados como caer muy bajo moral y socialmente.

Vestimenta y moda

Las vestimentas de las gentes de Koshin entran dentro del cánon medieval asiático, similar al estilo chino o japonés tradicionales. La gente de a pie usa telas algo más rudas y diseños simples, mientras que las familias adineradas se confeccionan la ropa con seda o caros bordados. El estilo de vestimenta es pulcro y minimalista: regarse de joyas puede considerarse demasiado ostentoso, así que ha que buscar cierto equilibrio entre la elegancia, la belleza y la simpleza.

Los piercings son habituales en Koshin, aunque sobre todo están de moda en Hongyun, donde es común hacerse varias perforaciones en las orejas, o llevar cadenillas que conecten los lóbulos de las orejas con aros en las aletas de la nariz. Como todo, demasiada ostentosidad puede considerarse un símbolo indigno o una descarada llamada de atención. Los piercings genitales son propios de las prostitutas y de los que venden su cuerpo por dinero.

Gracias a que han aprendido a procesar correctamente la tinta, los koshianos saben hacer tatuajes permanentes usando agujas, aunque es un proceso largo y muy doloroso y es sabido que la tinta se acaba volviendo de un color celeste oscuro con el paso de los años. No obstante sólo los humanos pueden tener estos tatuajes, ya que los dragones y los híbridos los pierden al transformarse. La única manera de hacerse un tatuajes permanente siendo un dragón es a través de la escarificación con agujas de jade.
De la misma manera, tatuarse la cara o llevar diseños muy evidentes o dibujos muy resaltados en zonas evidentes también puede considerarse indigno.